El sostén interno

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Una de las asociaciones más comunes que evoca el esqueleto humano en nuestra cultura occidental es probablemente la muerte. Entre otras causas hay una serie de símbolos que, con el tiempo, aportaron lo suyo en crear esta asociación no del todo positiva; podríamos citar el esqueleto con guadaña o la calavera en la bandera de los piratas; sin duda hay más.
Pero detrás de este manto hay otro aspecto del esqueleto, sumamente positivo. Desde un punto de vista biológico nuestro esqueleto es de una importancia fundamental en todo lo que hacemos; nos da el soporte, la estructura material en el accionar, una estructura que, cuando se usa de manera eficiente, resulta ser extremadamente fuerte y sin embargo flexible.
El esqueleto humano es el resultado de millones de años de evolución. Su función básica es proveernos de una libertad fundamental: reducir al mínimo la influencia de la fuerza de gravedad y liberar nuestro aparato múscular para la acción. La única manera de compensar el uso ineficiente del esqueleto es a través de tensiones musculares crónicas. Por ende, los músculos involucrados y ocupados en tales funciones compensatorias no están del todo libres para otras funciones, muchas veces básicas, como p.ej. respirar, girar, mover la cabeza, levantar un brazo etc. Las interferencias funcionales crean muchas contradicciones en el sistema muscular y se manifiestan en forma de contracturas o procesos inflamatorios crónicos.
En cambio, las personas con buen uso del propio esqueleto disponen de una libertad de movimiento notablemente mayor, se lesionan menos y todo lo quehacen evoca un aire de ligereza. El efectivo uso del sistema esqueletal también es una condición indispensable para un buen funcionamiento del sistema muscular y nervioso.
El principio constructivo de los huesos crea una relación de fortaleza y liviandad al mismo tiempo que hasta hoy en día no ha sido posible reproducir artificial o técnicamente. Una columna correctamente alineada es capaz de sostener varios cientos de kilogramos de peso sin dañarse.
El sistema esqueletal facilita la mayor estabilidad posible y una casi infinita variedad funcional al mismo tiempo. Evolutivamente, la variedad funcional es la resultante de un proceso de desarrollo del principio vital en búsqueda de libertad de desplazamiento a través del movimento.
La postura vertical, tipicamente humana, es sumamente flexible pero inestable. Su gran ventaja es la movilidad, sobre todo la posibilidad de rotación alrededor de su propio eje.
Las influencias culturales, sociales, emocionales etc. crean muchas veces en su conjunto una adaptación inadecuada del cuerpo a su entorno.
Un ejemplo cotidiano son las sillas supuestamente anatómicas o ergonómicas que prácticamente « invitan » a la columna a desalinearse.
Por otro lado, en nuestra vida emocional, vivimos apoyados en ideas, valores materiales, creencias, ilusiones, esperanzas, expectativas, personas, promesas u otras cosas creando así una sensación de seguridad.
Es posible aprender a usar únicamente el propio esqueleto para apoyarse y sentir la calidad y firmeza de este apoyo y usarla como fuente se seguridad. Es de un valor incalculable especialmente en situaciones difíciles, como situaciones conflictivas, de mucha presión, la exposición pública o situaciones graves como accidentes o la perdida de un ser querido. Es posible vivir esas circunstancias sintiéndose sostenido internamente por el propio esqueleto. Es justamente en situaciones difíciles cuando más valor tiene una orientación interna clara, es decir, saber y sentir cómo y dónde apoyarse para aumentar una seguridad interna.
El esqueleto no tiene innervación propia, lo cual dificulta adquirir una conciencia directa del mismo. Pero es posible abordarlo de manera indirecta a través del movimiento. Esto se logra formando una conciencia funcional ya que no se trata de una determinada postura estática sino de algo sumamente dinámico: unir la flexibilidad con la fortaleza, principio esencial del sistema óseo. Aprender a ”danzar” la vida en este sentido significa un paso claro en dirección de una mayor libertad e independencia.
(©1998 Philipp A. Unseld)