Beneficios

– Aplicabilidad versátil: Lo que se puede aprender a través de este trabajo sirve para mejorar la salud, el estado de ánimo y la capacidad de superar dificultades, dolores o ansiedad. Asimismo ofrece valiosas herramientas para gestionar cambios o situaciones nuevas.

– Calidad de vida: La toma de conciencia del modo en que nos movemos permite liberarnos de hábitos perniciosos que afectan nuestra calidad de vida y que muchas veces son la raíz de problemas funcionales, reflejados en el tan común dolor de espalda u otros desarreglos.

– Mejora la postura: mejorar la organización de nuestros movimientos nos permite sentirnos erguidos de manera natural y espontánea y movernos en nuestra vida cotididana sin esfuerzo, eficientes y elegantes. Al encontrar más fluidez en nuestros movimientos nos es más fácil desarrollar una actitud positiva y optimista hacia nosotros mismos y hacia los demás.

– Salud: un uso más eficente del cuerpo reduce la fricción en nuestras articulaciones y nos vitaliza en todos los planos: estimula la circulación de la sangre, se libera la respiración y el sistema inmunológico se fortalece. Se mejora el color de piel en la cara, la sonrisa se facilita y aparece una sensación de ligereza y bienestar en todo el cuerpo.

– Autoimagen positiva: conforme nos sentimos más seguros en nuestros movimientos crece la comodidad con nosotros mismos y aprendemos a confiar en nuestro propio criterio. Esto puede ser especialmente importante si tenemos que trabajar o movernos ante un público.

– Aprendizaje a partir de la suavidad: todos los movimientos se realizan de la forma más fácil, ligera y placentera posible. Es fundamental la gentileza con uno mismo y evitar el esfuerzo respetando los propios límites. Es una forma de aprender muy personal, sin comparaciones con patrones rígidos de “lo correcto”.

– Máxima eficacía y mínimo esfuerzo: Una persona bien organizada se mueve con el máximo de eficacia y un mínimo de esfuerzo. Desde la perspectiva de Feldenkrais esto no se consigue a través de la fuerza muscular, sino mejorando la conciencia de cómo funciona nuestro cuerpo.

– Creatividad:

Al encontrar el proceso que permite flexibilizarnos y abandonar hábitos o puntos de vista rígidos, que muchas veces limitan nuestras opciones reales, se abre el camino hacia el cambio y la creatividad.

– Recuperación: es posible recuperar y despertar la vitalidad que ha quedado inmovilizada en ciertas partes del cuerpo debido a caídas, accidentes, operaciones u otras causas. Se puede trabajar con cualquier persona ya que nuestro sistema nervioso es capaz de mejorar su funcionamiento independientemente de la edad o el estado físico que podamos tener.

– Funciones simples y complejas: se trabaja tanto la reorganización de funciones humanas básicas (estar de pie, estar sentado, levantarse, caminar, agacharse etc.) como acciones complejas como trabajar en una determinada postura, hacer movimientos específicos de deporte o tocar un instrumento musical.