Problemas funcionales

Muchas veces escuchamos a alumnos diciendo: “…sé que algo hago mal
pero no tengo idea qué es…”
 o “…habré hecho un mal gesto y después me dolió…”
Estas frases típicas señalan una alta probabilidad de que se trata de un problema funcional.

La Función” es un concepto central en el trabajo de Feldenkrais. Implica a todas  las acciones que realizamos
en nuestra vida de forma repetida como por ejemplo: caminar,
estar sentado, dormir,  reirnos, descansar, leer, comunicar,
saltar, reflexionar, nadar o tocar un instrumento,
para nombrar solamente unas pocas.

Para cada una de estas  funciones nos organizamos de cierta forma
lo que significa que hay determinadas relaciones entre todas nuestras
partes. Por ejemplo, para dormir cada persona utiliza un patrón:
la posición de las piernas, donde pone los brazos, en qué apoya la cabeza, qué hace con su respiración y en qué piensa para dormirse.

En otras funciones, más dinámicas como tocar un instrumento, hay
además determinadas maneras de utilizar la fuerza, la velocidad y ciertos ángulos en las articulaciones.

A veces aparecen fricciones internas o resistencias en nosotros que crean
conflicto en en nuestro sistema nervioso lo que se manifiesta a través de
dolores, contracturas u otras molestias.

El trabajo de Feldenkrais ayuda a la persona a darse cuenta de su propia
manera de utilizarse en las diferentes funciones y luego aprender maneras
más eficientes de organizarse.

Moshé Feldenkrais escribió en su libro “Body and Mature Behavior” en 1949:

“La vejez comienza cuando una persona se autoimpone restricciones para formar nuevos patrones corporales. Primero selecciona ciertas actitudes y posturas que encajan en una supuesta dignidad.
Del mismo modo rechaza determinadas acciones como estar sentado en el suelo o saltar que pronto reconvierten en algo imposible. Retomar y reintegrar estas acciones tan simples tiene un efecto marcadamente rejuvenecedor y no solamente en la mecánica del cuerpo sino en toda la personalidad.”